Ordena tu voto.
Tu voto no se va a la basura.
Hoy, votar por el «menos malo» es resignarse. Proponemos pasar de la segunda vuelta al voto preferencial: ordenas tus favoritos 1·2·3 y, si el tuyo no llega, tu voto pasa al siguiente. Una sola jornada.
Votar por el «menos malo» no es elegir. Es resignarse.
El sistema de dos vueltas nos obliga a un cálculo amargo: o votas por tu candidato y «pierdes» tu voto, o votas por otro solo para bloquear a alguien. Y, casi siempre, toca pagar una segunda jornada electoral. Hay una forma mejor de elegir.
Desde 1994, casi siempre toca volver a votar tres semanas después.
Plata pública que se va en repetir una elección por lo mismo.
Terminas eligiendo «el menos malo» para que no gane el que no aguantas.
Cifras de la investigación de la campaña (Etapa 1). El ahorro fiscal es una estimación, no una certeza; el costo se expresa siempre como «cerca de» un billón.
Vota y mira cómo se cuenta.
Primero ordenas tu voto. Luego ves, paso a paso, cómo se reparten los votos del último lugar — y exactamente a dónde va el tuyo. Nunca se pierde.
Toca a los candidatos en el orden que prefieras: tu favorito queda de 1°, el siguiente 2°, y así hasta el 5°. Es tu voto.
Tan fácil como ordenar el almuerzo.
El voto preferencial (o «voto alternativo») cambia una sola cosa: en vez de marcar un solo nombre, los ordenas por preferencia. Así funciona en una elección presidencial.
Ordenas, no eliges uno solo
En la papeleta marcas tus favoritos por orden: 1 el que más quieres, 2 tu segunda opción, 3 la tercera. Como cuando la familia escoge restaurante.
Se cuentan las primeras opciones
Si un candidato pasa de la mitad de los votos, gana de una. Sin segunda vuelta, sin volver tres semanas después.
Tu voto se transfiere, no se pierde
Si nadie llega a la mitad, sale el último y los votos de quienes lo eligieron pasan a su siguiente opción. Se repite hasta que alguien tenga mayoría real.
Ojo, no lo confundas
Esto no es el «voto preferente» de hoy (las listas abiertas al Congreso, Ley 1475 de 2011). Hablamos del voto preferencial ordinal: ordenar candidatos por preferencia (1·2·3) en cargos como la Presidencia.
Con honestidad
No es un sistema perfecto ni la cura mágica de la polarización. Pero no bota tu voto, premia los acuerdos y elige en una sola jornada. Cambiarlo exige una reforma constitucional (modificar el Art. 190).
Cuatro historias, una sola idea.
Una saga vertical para redes. Se ven solos, pero juntos cuentan todo: el problema, la cuenta, la solución y el llamado a firmar.
Una firma obliga.
No aprueba.
Para que el Congreso esté obligado a debatir esta reforma, necesitamos reunir firmas de respaldo ciudadano. La firma no es tu voto y no decide nada todavía: es la llave que pone el tema sobre la mesa.
Las firmas válidas se recogen solo en los formularios físicos oficiales que certifique la Registraduría. Aquí te registras para que te avisemos dónde y cuándo firmar.
Quiero que me avisenRegistrarte aquí no equivale a firmar. La firma oficial es presencial, en el formulario certificado por la Registraduría, cuando se habilite.
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